Crónica: Two Lanes en microdosis, o cómo hacer bailar al piano
El dúo berlinés presentó A Part of Us en la Sala Mon dentro del ciclo de otoño de microdosis: un directo que funde piano neoclásico y pulso de club, y que dejó al público (o la mayoría) entregado entre la contemplación y el baile.
Cuando microdosis anunció su ciclo de otoño, ya avisamos en la previa de que Two Lanes era una de las citas que marcábamos en rojo. No solo por el disco nuevo, "A Part of Us", sino porque su paso por el ciclo la temporada anterior fue de los más comentados y tuvimos la mala suerte de perdérnoslo... y eso no podía volver a pasar. Así que el pasado jueves 15 de octubre, un día después de Barcelona, nos plantamos en la Sala Mon con el ambiente de quien sabe a lo que viene y aun así viene con ganas.

Para quien no los tenga fichados, Two Lanes son dos hermanos berlineses que parten del piano y de la sensibilidad neoclásica –si te suenan Nils Frahm u Ólafur Arnalds, vas bien encaminado– y la llevan a un terreno más rítmico, con el pulso cálido del house y el techno melódico. Ben Böhmer, The Blaze o Christian Löffler son referentes que andan cerca, pero ellos tienen un estilo muy propio y magnético. Es música que funciona igual con auriculares en el metro que en una sala a oscuras, y lo difícil es hacerla crecer en directo sin perder ninguna de las dos cosas.

Y ahí es donde acertaron. Arrancaron con un tempo más pausado y fueron subiendo el ritmo poco a poco, mientras los hermanos fundían sonidos de cuerda, sintes y máquinas para desplegar los diez cortes del álbum –mención especial para un “Always” que nos toca especialmente la patata– y alguna piezas de trabajos anteriores. Si en el disco el piano manda, en directo el bombo le da una fisicidad que no se intuye en casa y que deja claro que la electrónica de club y las teclas tienen todo el sentido del mundo juntas. Con un montaje sencillo pero efectivo –nos gustó el ligero reflejo a su espalda–, trazaron una conexión sincera y serena con un público numeroso que contemplaba y bailaba obnubilado.
La nota discordante vino de la sala. Una parte del público –por suerte, pequeña– decidió que el concierto era también un buen momento para ponerse al día, y en los pasajes más delicados el murmullo del fondo se comía matices que ellos estaban cuidando al milímetro. Es un mal endémico, y con propuestas de escucha como esta se nota más que nunca. Un favor: si vas a un directo así, la charla puede esperar al bar.
Aun así, salimos con la sensación de que microdosis vuelve a acertar. Traer propuestas internacionales que no encajan en una etiqueta y ponerlas a poca distancia del público, creando comunidad, es justo lo que hace que el ciclo merezca la pena. Nuestra más sincera enhorabuena por su valentía y gusto.

Y todavía queda tela. Mañana 29 de octubre llega a Madrid el house jazz de Dublon (hoy 28 en Barcelona), el 12 de noviembre el funk y soul electrónico de Jafunk (el 11 en Barcelona), y el cierre lo pondrán Svaneborg Kardyb, con su jazz nórdico y sus texturas electrónicas, el 20 de noviembre en Madrid (el 17 en Barcelona). Ya sabéis dónde encontrarnos: esta vez no cometeremos el error de perdérnoslo. Una microdosis más nunca es demasiado.
